El Liceo Alex Manoogian recordó el 24 de abril


El pasado lunes 5 de mayo, se llevó a cabo en el Liceo Alex Manoogian un pequeño gran acto de conmemoración del Genocidio Armenio.El mismo estuvo a cargo de los alumnos de 4° año, en el marco del curso de Historia Armenia a cargo de Andrés Vartabedian.

Fueron ellos quienes diseñaron un encuentro con sus compañeros de 1° a 6° de liceo, invitando también a quienes se encuentran en 6° año escolar.

El mismo fue el cierre del año de trabajo anterior, en el que el curso estuvo dedicado a la temática del Genocidio Armenio y los genocidios en el siglo XX, trabajando en torno al concepto y a distintos casos que se han dado luego del hecho atroz que cumpliera 99 años el pasado 24 de abril.

En este 2014, los estudiantes -basados en lo trabajado y producido el pasado año- planificaron, diseñaron y llevaron adelante el acto recordatorio que involucró al sector Secundaria de la Institución.

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El mismo involucró: una breve introducción estableciendo los por qué de la asunción del protagonismo en esta oportunidad por parte de los alumnos, y en especial 4° año; una breve reseña histórica basada en textos de Vahakn Dadrian, acompañada de mapas y fotografías en pantalla gigante; la participación -muy especial- del Dr. Alberto Keuchkerian quien, como hijo y nieto de sobrevivientes, relató sus experiencias familiares y sus vivencias en relación al tema desde su niñez; una reflexión elaborada por los propios alumnos sobre todo lo que se pierde, tanto individual como colectivamente, en un acto atroz como el de genocidio; para finalizar con la “huella” de esa fecha y de ese evento, y de la participación en el mismo, en la que, todos los asistentes -jóvenes y adultos- dejaron estampada su mano, o sus manos, pintada de uno de los tres colores de la bandera armenia en una de las paredes exteriores del Centro, formando así dicho símbolo.

 

La frase que acompañará dicha huella pertenece al discurso de asunción del Premio Nobel de Literatura, en el año 1982, del gran escritor Gabriel García Márquez, en el entendido de que representa buena parte de la búsqueda y apuesta del grupo al realizar esta actividad: con la mirada puesta en el futuro y en luchar para que la vida siga derrotando tanta muerte y desolación.

 

Con la convicción en “una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

La memoria, salvaguardada. ¡Gracias 4° año!